Antes de la modernidad y el desarrollo
tecnológico las leyendas y cuentos de hadas tuvieron un papel grande en la constitución de la base de la cultura y del entretenimiento. En nuestro tiempo lo que parece más
tipico es que los medios difunden los relatos sobre los que hablamos día a día y en
lugar de leyendas, los anuncios los que enriquecen nuestro imaginación.
„En
los modernos cuentos de hadas publicitarios, en
cambio,
las soluciones mágicas no exigen otro esfuerzo que el de comprar unos
productos
asequibles y seductores: la libertad es una marca de teléfono móvil, el amor
una
colonia, la identidad la dan unos tejanos, el sentido de la vida se encuentra
en un
yogur,
la felicidad en una compresa…”
El efecto prometido es casi inmediato, este es
un otro ejemplo de la aceleración. Así parece factible vivir en un mundo
artificial, en el mundo sin la existencia del Mal.
„…lo
sagrado y lo publicitario se manifiestan de modo maravilloso, misterioso y
selectivo; en
la
religión intentamos acercarnos al Bien y evitar el Mal, en Publicidad, el Bien
es el
producto
y su consumo te evita el Mal (falta de higiene, peligro para los niños y niñas,
rechazo
social…); si lo sagrado es lo opuesto a lo profano, la exclusividad de la marca
imprime
el sello indeleble de la autenticidad que reniega y repudia todas sus
imitaciones;
en muchos anuncios publicitarios se muestran a hipotéticos consumidores
y
consumidoras volcados exageradamente en la contemplación o el consumo del
producto,
en analogía a la vinculación emocional y el éxtasis religioso; lo sagrado es
inmaterial
pero está vinculado a objetos materiales y contingentes y así, la Publicidad
te
puede ofrecer libertad si compras un deportivo o una colonia…”
„a.
La aplicación de un producto de limpieza para el hogar, por ejemplo, convierte
a
éste
en un Paraíso o bien la joven (generalmente) cenicienta es repentinamente
aceptada
y querida.
b.
El sujeto adquiere poder sobre sí mismo cuando se sube a su flamante automóvil
o
utiliza
su colonia preferida.
c.
Con la adquisición de determinados productos se conecta con seres superiores,
subimos
de escalafón social. Esto puede ocurrir cuando usamos las mismas
mercancías
que los dioses del estadio o nos unimos virtualmente a las elites culturales
cuando
compramos una colección de música clásica.
d.
En un mundo demasiado racional y cartesiano, que inhibe la creatividad y da
escasas
opciones a la aventura, el producto y la épica publicitaria ofrecen esos
ingredientes
antes vetados y además sin riesgos.
La
mística de los productos atesoran parte de nuestro yo. Como afirmaba el
prestigioso
publicita galo Jacques Seguela, los continentes de los productos pueden
ser
diferentes, pero el contenido siempre es el mismo: trozos de nuestra alma.”
Pero en realidad, vivimos en mundo tan lleno de falsas necesidades y estamos sometidos a la lógica del mercado:
„todo
lo que es producido debe ser consumido”
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